Nuestra historia se remonta, a casi un siglo de vivencias; trascendiendo así generaciones, ideas, realidades e incluso sueños.

“Dicen que el éxito tiene muchos padres, mas el fracaso es huérfano”; y es quizás la mayor evidencia, de cómo surgen los frutos, después de un hombre, una historia, una tierra y una lucha llena de sueños.

Nada haría entrever hacia los años “25”, el impacto que hoy produce, ver y degustar el sabor natural, de ese esplendoroso y tentador valle tropical, como lo es: “La Unión – Juan Carrión el Palomar”; un poblado muy pequeño, y precario en sus inicios, donde pocos hombres tomando posesión de sus tierras bruscamente salvajes, dieron inicio a la construcción de sus sueños, aspirando así un mañana mejor, y proyectando aún sin saber, parte estratégica de la capital del café en Perú.

Aquel entonces ya se rumoreaba de aquella rica tierra en producción y cosecha de café; así empezaron a llegar entonces la gente, y la mano de obra crecía juntamente con el incremento de los volúmenes de producción.

Ya con hijos jóvenes, la mayoría de los pequeños, medianos, y grandes productores, empezaron a exportar y negociar sus granos con algunas cooperativas aledañas de aquel entonces; esto sería de manera frecuente, hasta notar la necesidad de formar en los años 75, nuestra inmemorable y propia cooperativa agraria de café, ‘’Sanchirio bajo el Palomar’’ de donde posteriormente se entreteje y nace la ‘’Sociedad de inversiones y comercializadora FED. Ltda’’.

Sin duda fue un proceso de andamiajes, vericuetos imborrables, y una historia llena de retos; a veces de sudor y lágrimas, otras de clamor y luchas; donde un sueño legendario, casi siempre se interpuso, como dueño de una fe y voluntad impetuosa, que fueron desde siempre el soporte y signo de nuestra supervivencia.

Los años (80-95), pese al duro golpe de la insurrección en el Perú, y pese a ser nosotros el foco central de operaciones del terrorismo y fuerzas armadas, eso no mitigó, ni fue suficiente para opacar el entusiasmo y el crecimiento que se daba en nuestras tierras.

Así nacimos nosotros, la tercera generación, y en ese espíritu de lucha, perseverancia, valentía, emprendimos de la mano con la educación y la tecnología, ‘’nuestro hoy presente’’; el reto de traspasar las fronteras, con un solo objetivo; demostrar nuestras peculiaridades en un grano, una tierra, una historia, un clima, y un cultivo de nuestra identidad, el ‘’Café Altura’’.

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